* Por Estefanía Chaile (Estudiante de Lic. en Comercio Internacional – Universidad Siglo 21), Zoe Pacios (Estudiante de Relaciones Públicas e Institucionales – Universidad Siglo 21) y Dario Luis Candellero (Lic. en Economía, Analista en Comercio Internacional, Maestrando en Negocios y Comercio Internacional en Universidad Nacional de Quilmes, profesor en Universidad Siglo 21).

Para lograr comprender la existencia de la brecha salarial entre mujeres y varones es necesario referirnos a los pensamientos de Simone de Beauvoir, una reconocida escritora, profesora, filósofa feminista francesa que escribió una obra llamada “El segundo sexo”. Ella exclamó qué mujer no se nace, se llega a serlo. Es decir, que aquello que socialmente se entiende por mujer es un producto cultural, y no una característica natural.

En una sociedad patriarcal y androcentrista, la mujer no es esencial, no se define por sí misma, se define en reciprocidad al hombre, que lo es todo, mencionó Beauvoir. Históricamente, el hombre fue considerado como el proveedor y el jefe de la familia, asociándolo a un rol de producción, relacionándolo con el ámbito público, participando en esferas políticas y sociales. Varón, entendido como sinónimo de independencia, rudeza, racionalidad y objetividad. Por el contrario, a la mujer se le asignó la función de reproducción, de ama de casa y, sin dudarlo, asociada al ámbito privado.

Es importante destacar que, al pertenecer al ámbito privado, las mujeres no tenían voz y por ende no tenían derechos. Debían estar bajo el ala de su padre o de su marido.

La desigualdad mencionada anteriormente se vio trasladada al ámbito laboral también ya que si bien las mujeres se fueron incorporando al mercado laboral seguían y siguen siendo vulnerabilizadas.

Y uno de los derechos por los que todavía se vela es por la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Un tema de larga data que aún en 2020 sigue estando vigente.

En “9 to 5”, canción interpretada por la actriz y cantante country Dolly Parton, se hace visible esa desigualdad imperante entre ambos sexos. La canción fue el tema principal de la BSO (Banda de Sonido Original) de la película 9 to 5 del año 1980 y retrata un problema de ingente actualidad, la incorporación de la mujer al ámbito laboral y la diferencia salarial existente entre hombres y mujeres. 9 to 5 se convirtió en un himno justo en una época donde la mujer comenzó a incorporarse de manera masiva al ámbito laboral y comenzaron a visibilizarse situaciones como la dificultad que tiene la mujer de ser recompensada como se merece y la necesidad de tener que trabajar cada vez más duro para lograr ser reconocida por sus superiores y lograr un ascenso.

Estadísticamente una mujer tiene que trabajar 15 meses para ganar lo que un hombre gana en un año, en ese sentido, según Naciones Unidas, por cada dólar que gana un hombre una mujer gana 77 centavos, una diferencia importante que remarca esa desigualdad imperante en el ámbito laboral, pero solamente la analiza en términos laborales dejando de lado aspectos como el acoso, la discriminación y la violencia de género.

En Argentina la brecha salarial es del 27,5 % para el sector laboral donde las mujeres se encuentran formalizadas, pero en el sector informal la brecha se amplía a prácticamente el 40 %. Una mujer tiene que trabajar hasta el 9 de abril para poder ganar lo mismo que ganó un hombre en un año y un dato preocupante es que la brecha salarial apenas disminuyó en los últimos 17 años según datos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) por lo que se van a necesitar prácticamente dos siglos para poder cerrarla en función de cálculos realizados por el WEF (The World Economic Forum).

Más datos preocupantes: si analizamos las personas con vulnerabilidad laboral el 58 % se corresponde con mujeres y, a su vez, el 64 % de los salarios más bajos se corresponden con mujeres, son datos alarmantes que exhiben como es en la actualidad el ámbito laboral y la desigualdad existente entre ambos géneros.

La organización internacional del trabajo (OIT) advierte que la violencia laboral hacia las mujeres es un problema universal y que es una violación de derechos humanos, es una amenaza a la dignidad, a su seguridad salarial y a su salud y bienestar. Esta violencia va en contra del empoderamiento económico de la mujer, pero también en contra de la economía general.

Las mujeres no solo velan por remuneración igual por trabajo de igual valor sino también porque se eliminen los prejuicios y estereotipos laborales.

No sólo se condiciona a la mujer a trabajos domésticos. También ocurre que cuando una mujer llega a un cargo de alto rango se la juzga por no haberlo alcanzado por mérito propio. Se las objetiviza sexualmente y eso es violencia psicológica que debemos erradicar.

La independencia económica y, por lo tanto, la capacidad de autonomía de muchas mujeres se ve obstaculizada por la violencia en el trabajo. Las relaciones de género son relaciones de poder, y en el ámbito laboral son las mujeres quienes sufren violencia por el hecho de ser mujeres. Acoso, violencia física, burlas, chistes sexistas, reparto inequitativo de las responsabilidades en las tareas, brecha salarial, discriminaciones en el acceso al mercado laboral. En cada una de estas situaciones lo que se observa es un abuso de poder manteniendo una mirada de supremacía masculina, donde la perspectiva de género no se tiene en cuenta. Las consecuencias de tales discriminaciones afectan la salud física y psicológica de miles de mujeres. Se vuelve necesario visibilizar la violencia de género en el ámbito laboral en todas sus modalidades. Derribar las estructuras y los patrones socioculturales que reproducen tales desigualdades es de suma importancia para lograr la igualdad de género entre mujeres y varones.

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