Soledad Velázquez, docente de la Lic. en Diseño Industrial y en la Lic. en Diseño de Indumentaria y Textil, y Florencia Benassi, Tutora de la Lic. en Diseño Gráfico hicieron un intercambio docente en Colombia. Lo mejor de esa experiencia, en esta nota, para conocer lo que aprendieron quienes enseñan.
“Desde el área de Formación Docente llegó la invitación a nuestro decanato de Ciencias Aplicadas, en búsqueda de docentes con experiencia en el área de Diseño y Comunicación” comienza explicando Florencia quien se muestra agradecida porque la selección llegó “luego de la recomendación de colegas”. Y siguen explicando el comienzo de todo. “Luego de algunos intercambios con los decanatos de Diseño y Comunicación de Areandina, se designó a Soledad a la sede de Bogotá y a mí a la de Pereira, cada una con actividades particulares de acuerdo a las necesidades de la región, y que fuimos acordando en conjunto con los docentes de cada universidad” dice Benassi, para que Soledad deje entrever que “el intercambio era para hacer contactos, poder intercambiar experiencias y vivencias con colegas, poder visualizar el diseño y el aprendizaje del mismo en distintos puntos de Latinoamérica”.

Una experiencia única en todos los sentidos
Ante la pregunta ¿Qué es lo que más les gustó de la experiencia?, la respuesta es clara y directa: “Todo”. Pero ambas profundizan eso, porque tienen razones y de sobra. Como Soledad que la entendió como “un gran desafío desde el inicio” y con “un resultado increíble”. Conocer muchos colegas, su espacio, su ambiente y las formas de entregarse a la comunicación.
La tutora, rescata el “encontrarse con otra cultura y preparar contenido procurando respetar sus valores, escuchar a los alumnos con sus inquietudes tan diferentes a los alumnos de acá, conocer perfiles docentes muy interesantes, intercambiar perspectivas, buscar puntos en común y el origen de las diferencias, admirar el dominio de la investigación no científica -que tanto nos falta aquí-“. Las dos reconocen que el grupo humano es algo de lo que más disfrutaron. Florencia por “sentir que los alumnos participaban activamente en cada taller o conferencia, siempre sedientos de una mirada más aplicada a campo, que era algo que podía aportarles desde mi experiencia”, Soledad por “la calidez con la que te reciben y de la manera que abren sus puertas para que conozcas sus instalaciones. Siempre muy predispuestos a poder hacer un conocimiento más integral, que no solo nos una el idioma sino las formas de educar”.
Lo que más me sorprendió – comenta una de las responsables de Diseño Gráfico – es lo avanzados que están en el área de investigación. La formación de “Semilleros” (con un docente tutor y dos o tres alumnos participantes) que dedican la mitad de su carrera a indagar, analizar y estudiar temas relacionados al diseño, la cultura y el arte, para aportar nuevo material de estudio a la disciplina.
Pero entre las sorpresas también –por parte de Soledad, de sus superioras- fueron la “alegría de haber sido elegidas y representar a la Universidad, y allí en Colombia la nobleza de los colegas, las ganas de crear puentes de conocimientos, la estima que sienten por nuestra universidad, el respeto por nuestro país, su absoluta confianza que si pensamos entre muchos, es más rico el estudio y creen en eso 100%”. Y la investigación del diseño y “lo aceitado que lo tienen” con sus alumnos, además de que lograron avalar a partir de un ente ya que era muy complicado regirla bajo las normas tradicionales.
Más allá de todo esto, de lo netamente académico, hubo algo que las impactó. Nada más ni nada menos que “entender la influencia del contexto en que la educación toma partido, ya que muy diferente es ser docente de una materia en Córdoba (con sus particularidades económicas, políticas y socioculturales en un momento dado) a hacerlo en una ciudad colombiana, eje del triángulo cafetero, que en la semana de nuestro viaje firmaba a favor del plebiscito para la paz, buscando detener la guerra entre el gobierno y las FARC. Todo lo que se conversaba estaba siempre teñido por este tema” como dice Florencia o en palabras de Soledad: “Hay mucha carga histórica y ellos la llevan consigo y la cuentan a cada instante y también se refleja en la educación y las búsquedas de diseño, está presente su pasado, su historia, su respeto a los antepasados y su cultura, toda la historia se cuenta en la moda, la gráfica, la comunicación…”.

El viajar es un placer…
Pero además poder sumar conocimientos y traerlos a nuestra Universidad. Por eso qué se trajeron de allá y cómo aplicarlo acá, fue otra de las preguntas. “Trajimos justamente la idea del Semillero –confiesan- y de la formación de un equipo de investigación no científica, que esperamos empezar a gestar en breve, principalmente a partir del Ciencia 21, donde encabezaremos un conversatorio virtual con los docentes de Colombia (presentado por ellos en formato Seminario) con la temática ‘Investigación en Arte y Diseño para la innovación. Además de libros de cómo hacer investigaciones en diseño, cómo aplicarlas a productos y “las ganas de que los alumnos también puedan vivir la experiencia del intercambio que es muy enriquecedor”.
Ya iban contestando la última pregunta sobre lo importante de realizar estos viajes, cuando quisieron ahondar más en ello. Como buenas diseñadoras, sin perder detalle: “es una manera renovada y pregnante de “Aprender a aprender”, un espacio muy valioso que nos abre puertas a la observación, percepción y adopción de nuevos parámetros de aprendizaje” se sincera Florencia y Soledad completa: “Conocer las formas y vivencias de la educación y el diseño en otra cultura, uno vincula, une, se mimetiza y en otras se siente ajeno, eso es lo que hace al crecimiento como docente y las ganas que quedan de poder unir lazos y que el saber sea más interdisciplinario y multicultural”.
Cocó Chanel, una de las diseñadoras más importantes de la historia dijo algo que va más allá de lo textil, gráfico, industrial o cualquier diseño: "La moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo." Eso es lo que experimentaron Soledad Velásquez y Florencia Benassi en Colombia. Eso es lo que se trajeron a Córdoba.

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