A días de la quinta edición de este emblemático evento que será el próximo viernes 9 de agosto en la provincia de Santa Fe, algunos de los protagonistas del Árbol de la Convivencia 2018 nos cuentan sobre su experiencia.

Elbio Llampa vive y trabaja en Abra Pampa, Jujuy. Estudia la carrera de periodismo gracias al CAU de su ciudad y es parte de La Brújula, un programa radial que nace en Abra Pampa y es retransmitido a través de tres emisoras, FM América, FM Life y FM Copa. El año pasado fue uno de los estudiantes que viajó para la edición que se llevó a cabo en Mendoza. “El Árbol de la Convivencia que organiza cada año la Universidad merece una distinción muy especial de todas las actividades que se realizan, ya que congrega y unifica a un representante por provincia como una forma de demostrar que la Argentina la hacemos entre todos, cada uno desde el lugar en que se encuentra”.

Para Elbio, el Árbol representa a la Argentina y a la idea de que, para crecer, se necesita de cada individuo. “Personalmente ha reavivado mi compromiso social por mi lugar natal y por mi Argentina. Además, sirvió para abrir mi mente y mi corazón a otras realidades que no conocía y eso gracias al testimonio de cada compañero. Entendí que todos hacen el esfuerzo cada día para ver a este país de pie, desde sus trabajos y progresos personales. Conocí personas maravillosas que han inspirado mi vida para seguir adelante”. Elbio cuenta que sigue en contacto con muchos de los compañeros que conoció en ese encuentro, quienes le informan de la situación de sus provincias y enriquecen el programa de radio que hace.

Valentina Rasche Hernández es de Chubut y estudia abogacía en el CAU de Comodoro Rivadavia. Fue otra de las estudiantes invitadas el año pasado a Mendoza. “La invitación me llamó la atención  por el fin con el que se realizaba. No sabía con qué me iba a encontrar y al llegar conocí a los representantes de cada provincia, que estudiaban a su vez distintas carreras”.

Con respecto al encuentro con personas de todo el país, Valentina rescata: “Pudimos vivenciar el concepto de federalismo: distintas carreras, tradiciones, lugares, formas de hablar. Y sentir que pertenecemos a algo mucho más grande”.

Valentina recuerda especialmente el momento de la plantación ya que cada estudiante aportó algo muy especial: “El símbolo de plantar el árbol me pareció sumamente significativo porque cada uno llevó tierra de la localidad a la que pertenece. Mientras lo plantábamos mirábamos los distintos colores de la tierra que apuntaban a un fin común, la plantación de ese árbol. Una y otra vez fuimos conscientes de estar frente a tierras distintas, colores distintos, culturas distintas y un mismo objetivo a través de ese árbol y sus raíces”

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