El cuerpo y la alimentación constituyen dos dimensiones cruciales en nuestras vidas y están inexorablemente vinculadas entre sí. Durante la pandemia del COVID-19, los hábitos nutritivos y físicos se modificaron de un modo drástico, alterando el desempeño de ambas esferas.  

Para profundizar sobre esta temática, el miércoles 29 de Julio a las 16:00 Siglo 21 brindó una charla en la que participaron la Lic. Natalia Cervilla, tutora de la Lic. en Nutrición, y la Dra. Marcela La Villa, tutora de la Lic. en Kinesiología y Fisioterapia. El evento, transmitido por Zoom, estuvo destinado a alumnos interesados y co-docentes de la Universidad.

Natalia Cervilla se refirió a los efectos del aislamiento en las prácticas alimentarias, afirmando que antes de la pandemia ya se vislumbraban hábitos negativos que fueron potenciados luego con la cuarentena. Asimismo, aseguró que la población habituada a comer carne disminuyó el consumo de frutas y vegetales.

 

“Por lo general la población no cumple con la cantidad recomendada de consumo de frutas, que son 3 al día. Solo el 36% consume esta proporción diariamente. Además de la cantidad, es importante incluir el concepto de la variedad como en el caso de las hortalizas”, indicó Cervilla.

 

La especialista se basó en datos del 2020 aportados por las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) y el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA). A partir de esta información, respondió acerca de cómo afectó el confinamiento en la alimentación de las personas en el país:

  • Se redujo la compra de alimentos por delivery debido a que la gente suele tener más tiempo para cocinar, incrementándose la preparación de comidas caseras. 

  • No se incluyeron, por lo general, alimentos como frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales. 

  • El 60% come más como producto del estrés de la ansiedad, encierro e incertidumbre. 

  • Solo el 12.7% asegura consumir los 5 grupos alimenticios de mejor calidad nutricional. 

  • Aumentó el consumo de golosinas y gaseosas y en casi un 20% el consumo de bebidas alcohólicas. 

Finalmente, Cervilla sugirió que para afrontar el aislamiento y llevar una vida sana y nutritiva es necesario establecer un equilibrio entre alimentación diversa, actividad física y manejo de las emociones. 

Por su parte, Marcela La Villa puntualizó sobre la incidencia del home office en el cuerpo de las personas, tan frecuente en la actualidad. Para ello, compartió precisiones que señalan que el 80% de la población permaneció más tiempo sentado que en movimiento, y que un 70% tuvo dolor de cuello, espalda o muñeca.

En este contexto, las dolencias se debieron en gran medida a las malas posturas al estar sentados, cuyas características principales son la pérdida de la curvatura normal de la columna/cintura y la falta de movilización en un transcurso que se promedia entre las 8 y 10 horas laborales.  

Por último, La Villa dio a conocer algunas recomendaciones para evitar este tipo de dolores y molestias:

  • Usar sillas con respaldos. 

  • Sentarse con los pies y piernas sobre el suelo, sin cruzarlos. 

  • El monitor debe posicionarse a la altura de nuestra mirada

  • Interrumpir por 30 o 40 minutos el sedentarismo, incorporando caminatas breves y variando posiciones.

  • Relajar y rotar los hombros, realizar estiramientos laterales del cuello y estiramientos de columna, haciendo una inspiración y exhalación profunda.

  • Flexionar antebrazos y elongar codos.

 

De la mano de Siglo 21 Salud, se procura ofrecer una formación integral, bajo la premisa de evolución de las sociedades y en la posibilidad de un mundo mejor, donde el bienestar  de las personas sean uno de los pilares fundamentales.

 
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