La Rectora de Universidad Siglo 21, Mgter. María Belén Mendé, fue entrevistada por Diario La Nación, medio en el que habló acerca de las profesiones del futuro, los desafíos y oportunidades que plantea el escenario actual y las tendencias en materia educativa.

“Habrá trabajos nuevos y otros quedarán en el camino. Pero hay profesiones que ya están viviendo una profunda reconfiguración, y es en ese sentido que dentro del vínculo que la universidad tiene con el mundo productivo estamos apostando al aprendizaje por competencias, que básicamente pasa por sentarse con decisores del ámbito público y privado y preguntarles acerca de qué conocimientos y qué habilidades debería tener un graduado para ser contratado”, aseguró la Rectora, y agregó: “A veces se habla de habilidades blandas en términos peyorativos, y sin embargo es ahí donde el profesional del futuro va a poder agregar valor, el terreno en el que la automatización no será capaz de reemplazarlo. Me refiero, por ejemplo, a la empatía, pero no solo una empatía de ‘te entiendo’, sino a la que tiene que ver con encontrar nuevos mecanismos para llegar a acuerdos, mantener conversaciones activas y ser capaces de atar la reflexión a la acción”.

Mendé adelantó también las novedades de la Universidad: “Tenemos ya una Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables, y el año que viene estaremos lanzando una Ingeniería en Transportes y Caminos y otra en Ciudades Inteligentes” (...) “Una carrera que también estamos desarrollando en este momento -dice- es la Licenciatura en Matemática, base de la big data, la inteligencia artificial y los algoritmos, al tiempo que apostamos por todo lo que tenga que ver con la gestión de las emociones, el coaching y el mindfulness, presentes en diferentes disciplinas”.

La especialista sostuvo que “Entre esos dos mundos, el de la aparición de nuevas tareas y el de la reconversión de las existentes, las instituciones educativas tenemos mucho para hacer y las claves son la flexibilidad y la capacidad de adaptación, además de trabajar junto a los Estados para formar profesionales acompañando un proyecto de país” (...) “Creo en los tramos -concluye-, no podemos pretender que todos los universitarios se gradúen de la misma forma en cuatro años. Los programas técnicos tienen valor, la especialización tiene valor y la fragmentación también tiene valor. Ahí está la inteligencia del sistema educativo para, a partir de estas transformaciones, generar un producto sólido y con un sentido”.

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