La responsable de la Oficina Anticorrupción de la Nación habló alentó a los jóvenes presentes en el público a exigir transparencia al estado y las empresas. La actividad se realizó el lunes 14 de agosto en el Auditorio Campus de la Universidad Siglo 21.

El primer Foro "Transparencia y Responsabilidad Social en el sector privado" se trató de una iniciativa para fomentar responsabilidad y gestión de cambio en lo que respecta a desarrollar prácticas que fomenten e incentiven la transparencia en cada organización del sector privado.

En este marco, la principal oradora fue Laura Alonso, dos veces diputada nacional, ex directora de la ONG Poder Ciudadano y quien está al cargo de la Oficina Anticorrupción. Alonso habló sin interrupciones acerca de la genealogía de la corrupción en nuestro país, a la que consideró “una enfermedad crónica”. “Argentina se autocondenó al atraso”, afirmó, y fue enfática en la necesidad de poner fin a estas prácticas “¿Estamos de acuerdo empresas, políticos, en decir: ‘no robo más’?”, exclamó. La especialista en transparencia y gobierno abierto dijo que hay corresponsabilidad entre privados, y entre privados y el Estado porque las malas prácticas no escapan a estos niveles.

“Pídanle transparencia a los políticos y a las empresas. La Argentina es un país que puede generar muchos recursos y queremos que los servicios que llegan a la gente sean de calidad”. En este sentido dijo que “la corrupción arruina la vida de las personas” que se quedan esperando un plan de viviendas, rutas o cloacas que no llegan.

Durante su exposición, que se extendió por más de cuarenta minutos y cautivó la atención del público, la funcionaria mencionó que ya no existe la diferenciación entre lo público y lo privado: “ya no hay más responsabilidad social, se trata de responsabilidad pública porque todo lo que haga una empresa repercute en la sociedad”. Por este motivo, Alonso consideró que “dar empleo en blanco, incorporar a mujeres, no contaminar y hacer negocios de manera transparente” son algunas de las acciones que tienen que incorporar los empresarios y que van a marcar un buen camino.

De la misma manera habló de la imposibilidad de marcar un límite entre la vida privada y la vida pública. “Hay que ser y parecer, hoy la privacidad no existe. Todo es público”, agregó.

Finalmente dijo que "la ética del tercer milenio es que las mismas oportunidades lleguen a todos", y mencionó que la felicidad es uno de los valores que más la motiva, porque “en el fondo el proyecto colectivo de una sociedad es que podamos ser felices, deseando hacer lo que cada uno desea hacer”.

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