En el Centro Universitario Siglo 21 de Buenos Aires, cuatro mujeres líderes de Argentina, entre ellas la rectora de la Universidad, María Belén Mendé, compartieron una charla abierta sobre sus experiencias al frente de grandes empresas o instituciones, y dialogaron sobre los desafíos actuales para la construcción de una convivencia integrada.

En un encuentro especial que contó con la moderación de la investigadora Melania Ottaviano, se reunieron María Belén Mendé, rectora de la Universidad Siglo 21; Mercedes Miguel, Secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación; Isela Constantini, comunicadora y empresaria de In-House Consultant, Grupo ST, ex presidenta de Aerolíneas Argentinas; y Florencia Sabatini, gerente de Comunicaciones de Google Argentina y Chile. Las mujeres dialogaron sobre sus experiencias como líderes en sus puestos de trabajo: género, equilibrio profesional, el sostenimiento de la visión de trabajo, la construcción de liderazgo y la convivencia con los demás fueron los ejes centrales de una charla que tuvo lugar en el Centro Universitario de Vicente López, Buenos Aires.

Liderar

“Liderar es una elección de vida, es inspiración”, expresó la rectora de la Universidad Siglo 21, María Belén Mendé. Desde su perspectiva, es necesario realizar un viaje introspectivo hacia uno mismo para identificar cuáles son las facetas individuales, tanto positivas como negativas, y cuáles son las “luces” que hay que trabajar y activar para poner a disposición de los otros, contagiándolos y sumándolos a la misma navegación. “Los otros son diferentes y están atravesados por la emoción humana. Por eso, liderar es un camino de descubrimiento de todos los días”, dijo.

Sobre la construcción de liderazgo, la inspiración fue un concepto clave para las cuatro mujeres, entendida como el impulso motor que sostiene y guía un proyecto y un grupo de trabajo.

“Liderar es sacar lo mejor de cada uno de los integrantes del equipo, independientemente de cómo sean sus talentos, porque es en el grupo de donde sale la potencia de un proyecto y la pasión, que tiene que ser algo que se contagie”, dijo Florencia Sabatini. Según la gerente de Comunicaciones de Google, lo más importante es tener la capacidad de inspirar a los demás.

Para Mercedes Miguel, Secretaria de Innovación del Ministerio de Educación de la Nación, ser líder tiene que ver con ser auténtico, humano y empático. “Una llega a determinados lugares con grupos que están trabajando hace muchos años y que ya tienen sus características y su forma de trabajar. Entonces hay que proponer, no imponer”, señaló. Miguel reivindicó la importancia de crear el tiempo necesario para escuchar al otro y mirarse a los ojos. Desde su perspectiva, la estructura piramidal de las organizaciones ya no es el mejor modo de sostener los equipos de trabajo: “Creo más en las rondas, donde todos somos capaces de reconocer los errores, sobre una base de confianza”.

En el encuentro, Isela Constantini compartió un ejemplo de otras formas de liderazgo que no necesariamente se relacionan al mundo laboral. Desde su mirada, todas las mujeres de la sociedad son líderes de sus propias vidas. Una mujer de 75 años que tuvo tres hijos y sueña con reunir tres familias para compartir una cena, también está ejerciendo una forma de liderazgo.

Desde su mirada, hacia el interior de las organizaciones el gran éxito de un líder es cuando comprende que su rol es ser útil: “Si el líder no le sirve a su cliente o a sus colaboradores, va a dejar de existir. El líder tiene que ser reconocido más que institucionalizado, porque eso tiene mayor valor”.

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Proyectar

Otro de los temas que se debatió en el encuentro giró en torno al desafío que enfrenta un líder a la hora de proyectar a mediano y largo plazo los objetivos propuestos para determinado trabajo, convocando al resto del equipo a que se sumen a esta dinámica.

Para Mercedes Miguel no se puede perder el foco de la finitud de la vida y la existencia. “Somos las personas que estamos en los espacios por un tiempo determinado, al servicio de los otros”, señaló. Como en todos los procesos de la vida, es necesario que las cosas fluyan en su determinado tiempo y no podemos pensar todo a corto plazo. “A veces nos hace falta sentarnos a mirar y honrar los procesos. El desafío del liderazgo es transmitir que hay cosas que son del corto plazo y otras que no”, explicó

“No es fácil sostener una visión”, dijo por su parte María Belén Mendé. La rectora de Siglo 21 compartió al público el concepto de la “Reflexión, acción, transformación”:

“Cuando uno piensa sobre una reflexión, posiblemente se queda en un espacio bastante inmóvil, sólo discursivo. Pero cuando esa reflexión se ve concretada -en este caso de aprendizaje de nuestros alumnos- la acción transforma la vida de la gente”. Para Mendé no es el líder quien sostiene la visión, sino una comunidad que es coherente con esa visión.

Teniendo en cuenta la perspectiva de género, Mendé propone plantearnos construir una nueva cultura del trabajo, entendiendo que hay una brecha entre hombres y mujeres. “Nos toca trabajar en la convivencia, y la convivencia es género, que es género relacional. Soy yo con otros”, señala. Para la rectora de Siglo 21, hay que construir una sociedad más sostenible sin ubicar a hombres y mujeres en veredas contrarias: “Tengamos conciencia del otro. Nadie se salva solo, nos salvamos todos”.

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