Generar entornos de aprendizaje emocionalmente saludables es el trabajo que Universidad Siglo 21 emprendió con un grupo de profesores de diversas disciplinas. En este sentido, se dio inicio durante el mes de abril a los talleres de formación en el modelo PERMA y Educación Positiva. Más de 60 docentes de materias transversales de grado y postgrado iniciaron el camino de construir intervenciones para aplicar en el aula.

 

Docentes se forman en el modelo de Educación Positiva

 

Con el asesoramiento Soledad Salas y Melania Ottaviano, expertas de Siglo 21, profesores de nuestra universidad construyeron propuestas individuales con enfoques colaborativos. Esto dio origen a 21 proyectos de innovación educativa que buscarán generar impacto positivo con nuestros estudiantes.

Estos proyectos, desarrollados en conjunto con la Secretaría de Investigación, permitirán medir el impacto de estas innovaciones. De esta manera, la Universidad acompaña a sus docentes y alumnos en las diversas experiencias que se generen y podrá, posteriormente, documentarlas. Los resultados posibilitarán construir conocimiento basado en estas prácticas.

Los datos obtenidos de las mediciones de estos proyectos serán compartidos en el mundo científico a través de una nueva propuesta en el marco del proyecto editorial de Siglo 21: la nueva revista INNOVA EDUCA. La publicación será lanzada en la próxima edición del congreso que lleva el mismo nombre y tiene como objetivo compartir aprendizajes, lecciones y aciertos con la comunidad educativa nacional e internacional.

 

Sobre el modelo PERMA y la educación positiva

 

El modelo PERMA o teoría del bienestar es esencialmente una descripción de lo que las personas eligen libremente para incrementar su bienestar. El nombre del modelo engloba 5 factores principales cuya estructura es un modelo de elección no forzada. Cada una de estas variables (emociones positivas, engagement, relaciones positivas, propósito y significado, éxito y sentido del logro) no necesariamente coexisten al mismo tiempo. Cada una puede abordarse por separado y permite incrementar los niveles de bienestar y felicidad.

La educación positiva, por su parte, plantea que se debe aprender y enseñar para el bienestar y la maestría académica: mientras se cursan estudios formales, deben desarrollarse aspectos positivos del ser humano como la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, el bienestar psicológico y la resiliencia.

El bienestar emocional de los estudiantes mejora su desempeño académico, sus vínculos y la permanencia en los estudios. Es una poderosa herramienta que les permite afrontar el estrés cotidiano, aprender de manera productiva y desarrollar su talento. Es hoy, incluso, una las competencias más valoradas en el mundo del trabajo.
 

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