Entrevista perceptiva: clave para revelar la verdad
En investigaciones policiales, interrogatorios judiciales o incluso en procesos de selección laboral, no siempre basta con lo que una persona dice. Muchas veces, lo esencial está en cómo lo dice. En ese terreno se ubica la entrevista perceptiva, una técnica que combina conocimientos científicos sobre la memoria y la comunicación con el análisis del lenguaje verbal y no verbal, con el objetivo de obtener la mayor cantidad de información posible y detectar indicios de veracidad o engaño.
Su origen se encuentra en la entrevista cognitiva, desarrollada en los años 80 por Ronald Fisher y Edward Geiselman, que buscaba mejorar la recuperación de recuerdos en testigos y víctimas. La entrevista perceptiva retoma esos principios y los enriquece con el análisis verbo-corporal, es decir, la observación de expresiones faciales, gestos, posturas y la forma en que se dicen las cosas . De esta manera, se transforma en una herramienta de gran valor para ámbitos donde la precisión de la información resulta determinante.
Una conversación que revela más de lo que parece
A diferencia de un interrogatorio rígido, la entrevista perceptiva se plantea como una conversación que tiene un procedimiento de ejecución, en la que el entrevistador establece un vínculo de confianza con la persona entrevistada. El objetivo no es solo escuchar lo que se dice, sino también observar cómo se comporta, cómo responde a determinadas preguntas y qué señales –a veces imperceptibles– acompañan al discurso.
El método incluye fases esenciales: observar e interactuar, indagar y detectar.
En la fase de interacción, es fundamental establecer contacto verbal y activar una percepción atenta para reconocer el comportamiento natural de la persona, lo que constituye la línea base de su comunicación.
Posteriormente, en la fase de indagación, se desarrolla la entrevista propiamente dicha, considerando todos los aspectos relevantes: el lugar, las personas presentes y la relación con el entrevistado y finalmente, en la fase de detección, se analizan los elementos significativos de la comunicación verbal, paraverbal, facial y corporal.
Usos en la investigación policial y judicial
En el ámbito policial, esta técnica se ha convertido en un recurso de gran utilidad. Permite, por ejemplo, mejorar las declaraciones de testigos y aumentar la cantidad de datos relevantes en una investigación. También ayuda a detectar inconsistencias en el relato de un sospechoso, o a identificar emociones de estrés, miedo o enojo que pueden orientar el rumbo de una causa.
En situaciones de negociación –como tomas de rehenes o mediaciones complejas–, la entrevista perceptiva aporta herramientas para interpretar el estado emocional de la otra parte y ajustar la estrategia de comunicación. Del mismo modo, en la justicia se utiliza en pericias de veracidad y en la evaluación de testimonios.
Más allá de lo policial
Aunque su aplicación más conocida está vinculada a la seguridad y la justicia, la entrevista perceptiva también se usa en otros ámbitos. En educación y trabajo social, ayuda a comprender mejor las emociones de niños, adolescentes o personas en situación de vulnerabilidad. En el mundo empresarial, se emplea en entrevistas laborales para detectar actitudes y competencias difíciles de captar en un currículum, y en la atención al cliente para mejorar la comunicación.
Ciencia al servicio de la verdad
Lejos de ser un “truco” de detectives, la entrevista perceptiva se basa en evidencia científica y en investigaciones sobre la memoria y la comunicación humana. Su eficacia radica en convertir el diálogo en un espacio donde las palabras y los gestos se analizan de manera integral, permitiendo distinguir entre lo dicho y lo oculto.
En un mundo donde la información es poder, esta técnica se posiciona como un puente entre la psicología, la comunicación y la investigación, con una meta clara: acercarse lo más posible a la verdad.